Qué significa “soberanía popular”

Mucha gente caminandoEscuchamos muchas veces a nuestros políticos afirmar que en una democracia representativa la soberanía nacional reside, en última instancia, en el pueblo. A pesar de que fueron los griegos los primeros en ejercerla como tal, no fue hasta 1762 cuando Jean-Jacques Rousseau retoma y delimita esta idea. ¿Qué se esconde detrás del concepto de soberanía popular?.

A grandes rasgos, el término “soberanía popular” hace referencia a que la soberanía, el verdadero poder político, reside en el pueblo. Es decir que la soberanía de una nación reside en cada uno de los ciudadanos que conforman esa nación. Al menos esto es lo que debería ser.

En Grecia

En la Grecia Clásica algunas polis establecieron un sistema político conocido con el nombre de democracia. Los ciudadanos (ni esclavos, ni mujeres) eran directamente los que decidían y elaboraban las leyes y normas, aplicaban la justicia y gobernaban la polis. En este caso, la soberanía popular además de residir en los ciudadanos era ejercida directamente por éstos. Sin embargo, en el caso de la antigua Grecia, esta soberanía popular no era igualitaria, ya que tanto las mujeres como los esclavos no eran considerados ciudadanos por lo que eran despojados de su soberanía.

Tras la Edad Media

En 1762, Jean-Jacques Rousseau rompe con la idea de soberanía tal y como había sido entendida durante la Edad Media. En este periodo la única soberanía era la que residía en el soberano, rey o emperador. Al pueblo sólo le quedaba obedecer. Pero Rousseau le da la vuelta y propone que el soberano sea el pueblo y que el poder político emane de esta colectividad. Es el pueblo quien en el ejercicio de su soberanía delega su poder en una supuesta autoridad. De este modo los ciudadanos son soberanos por un lado y súbditos por el otro. La aplicación de esta idea tras la Revolución Francesa dio lugar a numerosos abusos, eso sí, siempre en nombre de la “voluntad general”.

Hoy en día

Actualmente el término de soberanía popular se refiere a la libertad que tenemos los ciudadanos de poder elegir cada cierto tiempo a aquellos políticos que nos van a gobernar. Al igual que sucedía con el concepto Rousseauniano, los ciudadanos delegamos nuestro poder en unas instituciones y en unos representantes. Y ahí se termina todo.

La puesta en práctica de la soberanía popular bajo la afirmación de que “la soberanía reside en el pueblo” es poco más que una quimera. La realidad es muy diferente. Quizás podríamos hablar de una soberanía popular limitada en el tiempo y en el enfoque, sólo para elegir a nuestros gobernantes. En estos momentos el pueblo no tiene medios para controlar a aquellas instituciones en las que hemos delegado nuestro poder (Fuerzas de Seguridad, justicia, políticos, …), no existen mecanismos legales para destituir un gobierno si éste incumple sus promesas y la verdad sea dicha, a los ciudadanos no se nos pregunta prácticamente por nada. Por lo tanto, la soberanía popular en la actualidad es un concepto prácticamente vacío, que se pronuncia mucho sí, con el que a nuestros políticos, jueces y gobernantes se les llena la boca sí, pero que suena a hueco.

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